martes, 7 de junio de 2011


EL  BLOG  DEL  APRENDIZ


SI FACEBOOK FUERA EL PROFESOR…


El aprendizaje es cualquier cambio que haga un sistema para adaptarse a su medio ambiente                                                                                       Herbert Simón
El gran aprendizaje de la vida es asumir que a veces las cosas no son como quisiéramos que fueran.                                                                        Anónimo                                     

Sería difícil adivinar que pensaba Mark Zuckerberg cuando planeaba en compañía de sus amigos la invención de Facebook, creo que jamás pasaba por su mente la magnitud de lo que estaban construyendo, una contribución tan inmensa y vital como Google y su buscador de la verdad. Y es que si Bill Gates y Steve Jobs crearon el Programa, el Departamento de Defensa de los Estados Unidos creo Internet; Google por tanto ideó la ruta para encontrar rápidamente los archivos secretos del conocimiento a través de la net, Zuckerberg fue el encargado de poner el color rosa a las nuevas tecnologías de la información y la comunicación. Con su Facebook  el vínculo social entre los seres humanos del planeta se hizo realidad, hecho el órgano hecha la función, la centenaria tertulia o parche de la esquina, del barrio o el parque, había sido reemplazada subrepticiamente en la red,  la calle ya no era necesaria, bastaba un ligero click y nuestros amigos reales o fingidos aparecían como por arte de magia, frente a nosotros, instalados cómodamente en el sillón principal del hogar.
Y entonces el hombre creo el Facebook, el nuevo santuario del entretenimiento virtual, porque  la vida ya no es lo que pasa mientras estamos haciendo planes, ahora la vida es lo que pasa mientras te hundes impenitente en el face, lejos del ruido y los avatares impredecibles de la ciudad, allí estableces los nuevos nexos con la realidad, te la pasas chateando, escuchando música, observando videos o leyendo mensajes diversos que llegan a ti por la red, en un incesante fluir de ideas pasajeras y livianas que no alimentan tú cerebro pero al menos te permiten compartir un rato de esparcimiento inofensivo, apto para oxigenar sentimientos y emociones con los tuyos, los parceros de la red. En el face incluso el lenguaje tradicional es suplantado por un moderno  código Morse sólo entendible para los jóvenes usuarios, se produce una especie de fractura con el pasado, no sólo con el idioma sino con el mundo de los adultos, la nueva comunidad virtual pareciera ser sólo entendible para sus noveles iniciados, el mensaje es simple, directo y básico, no se elabora demasiado porque se trata sólo de eso, entretenimiento espontáneo sin pretensiones exageradas, de allí su capacidad de penetración y su popularidad mediática. 


SI FACEBOOK FUERA EL PROFESOR…

La aventura personal en el Facebook me hace interrogar entonces por nuestros jóvenes y su refugio irreal, llego a la conclusión de que parte de su adicción proviene directamente de su gran escepticismo por el destino actual, sus  proyectos de vida carecen de un horizonte hacia el cual dirigir la mirada. Los jóvenes siempre serán más sensibles que el resto y ven a diario como “la quiebra total de valores, el fracaso de las ideologías, la mediocridad de la clase política, la falta de dignidad y de honor que observamos en tantos hombres”1 nos conduce a un mundo sin respuestas. Para qué frecuentar entonces un mundo real lleno de violencia y falsedad por doquier. El planeta Facebook se apoderó de las nuevas generaciones, allí los vemos cotidianamente, aislados y ensimismados en el culto a la religión de moda, absortos y ajenos incluso a sus familiares más cercanos, desapareció la conversación de antaño, el contacto corporal y afectivo ya es cosa del pasado, ahora se protegen de la crudeza del mundo en su confortable burbuja virtual, sin darse cuenta que hasta los suyos quedaron al otro lado del espejo.

Ahora bien, pese a la mirada desconfiada y algo pesimista que un sistema de cosas como este pudiera traducir, sigo creyendo en la juventud, en su coraje y búsqueda de justicia, de solidaridad, en su deseos de superación y progreso espiritual y material.  “Muchos bajan los brazos, pero no es esa la situación de la gran mayoría. La desazón que sienten es un signo evidente de que no son apáticos. Se rebelan como pueden, a veces de modo violento e ilógico”2. Pero cuántos de ellos trabajan en tareas solidarias, ayudando a otros sin esperar nada a cambio. Su lucha es una demostración palpable de que un mundo mejor es posible, espero que al final el Planeta Facebook sólo sea eso, un escape parcial que alivie el estrés de la vida cotidiana, un programa de recarga en medio de la aridez del entorno. Creo que de su persistencia y fe en los cambios positivos que aporten a nuestra sociedad depende el futuro, incluso el futuro de los menos jóvenes, -nosotros- ojalá y así sea.


Noremberg

(1)(2) Sábato, Ernesto (La Nación 2009, julio)

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