lunes, 25 de julio de 2011

UNOS SON ESTUDIANTES, OTROS SON ESTUDIOSOS.




EL BLOG DEL APRENDIZ



"Los sabios son los que buscan la sabiduría; los necios piensan ya haberla encontrado"
NAPOLEÓN BONAPARTE

"Muchos estudiantes toman al estudio como un líquido que hay que tragar, y no como un sólido que debe masticarse. Luego se preguntan por qué proporciona tan poco nutrimento real"                                          SCOTT HARRIS 
       
Siglo XXI, “cambalache-todo se negocia-, problemático y febril”, época de entretenimiento, adicción tecnológica, escándalos y celebraciones a diestra y siniestra. Como dejar por fuera entonces cierta reflexión sobre el significado de ser  estudiante, hacer una breve meditación sobre aquellos que a diario, sea en un aula de clase, en su casa o en cualquier otro lugar -apropiado o no-, están bregando con eso que llaman prosaicamente el estudio. La historia nos cuenta que fueron los romanos quienes  inventaron las palabras “studere” y “discipuli” para referirse a “los que se esforzaban” y a “los aprendedores”, personas dedicadas, que ponían todo su empeño, concentrados intensamente en aprender sobre algún tema en particular. No existía la palabra estudiante como tal, la esencia del término hacía referencia más que al mismo aprendizaje, al hecho del esfuerzo per se, importaba más el interés y la puesta en escena, el proceso y no tanto el resultado final. Ahora bien, traducido a nuestro tiempo, el mayor problema del estudiante de hoy día es que no "estudia" en el sentido clásico que dieron los romanos a esta palabra cuando la crearon, es decir, que no tiene interés en aprender, sino en obtener una calificación. No se empeña en concretar el lema "cuanto más, mejor", que es la característica propia del que lucha por alcanzar o superar una meta, sino que se conforma,  se rige casi siempre por la "ley del mínimo esfuerzo", que en los tiempos actuales casi que equivale a una especie de “moral dominante”. Lo que pareciera imperar tal vez es la pereza, la aversión e incluso la resistencia al esfuerzo dedicado y valiente, de ello dan fe incluso los millones de obesos que pululan en nuestro mundo a falta de una dosis minúscula de ejercicio, al menos.
Al tenor de lo dicho, manifestaba nuestro Nobel García Márquez en la Misión de Ciencia, Educación y Desarrollo que la educación es el órgano maestro que permitirá alcanzar un país más próspero y justo para todos. No sabría exactamente determinar cómo se puede lograr una mejor educación sí no existe un deseo  intrínseco y apasionado por aprender, un buen apetito por el conocimiento y sobre todo una vocación disciplinada y esforzada hacia su adquisición. Estos elementos son condición sinequanon que garantizan el éxito para todo estudiante –estudioso- que se precie de serlo.


UNOS SON ESTUDIANTES, OTROS SON ESTUDIOSOS
Queda para el final una apreciación sobre el impacto de las nuevas tecnologías de la información en los estudiantes y su proceso de aprendizaje, ya que nunca como hoy había sido más fácil ejercer el oficio de estudiante, claro está que, nunca como hoy había sido más difícil ejercer el oficio de estudiante -suena a galimatías cantinflesco-. Comodidad debido a lo elemental del acceso al conocimiento, solo un click nos separa de toneladas de información, la búsqueda apenas tarda unos cuantos segundos y aparece como por arte de magia toda la agudeza del intelecto humano, el esfuerzo es mínimo y la recompensa jugosa… en apariencia; el problema entonces pasa por dos cuestiones fundamentales, por un lado cómo separar el trigo de la paja, cómo descubrir qué es relevante y qué no lo es; por el otro lado cómo asimilar aquello que se estableció previamente como significativo sabiendo que se requiere un método riguroso y una dedicación absorbente para digerir el material seleccionado, he allí la dificultad. Paralelamente está la otra amenaza gravitante, un enemigo oculto, camuflado dentro del universo ilimitado de distractores tecnológicos de pantallas y redes multicolores, el multitasking y su hijo natural, el entretenimiento.  Las nuevas tecnologías nos invitan a hacer zapping automáticamente, -como el televisor y sus decenas de canales-, y en ese ir y venir distraído se nos va yendo el tiempo y peor aún, se nos va yendo la concentración, la disciplina, el interés y por sobre todo el objetivo final de ese estudiante; el aprehendizaje de su tarea original.
Clamaba García Márquez en el documento antes citado por “una educación desde la cuna hasta la tumba, inconforme y reflexiva”, mucho me temo que los tiempos y las tecnologías actuales conduzcan a algunos estudiantes a un aprendizaje superficial, despreocupado e inofensivo, apenas entretenido, un mero trámite de copiar y pegar. De todas maneras esto no obsta para reconocer y dar una especial felicitación a aquellos estudiantes –estudiosos- que aún piensan que el aprender entraña algo de sangre, sudor y lágrimas,  nunca olviden que lo fácil seduce pero, ojo¡ te adormece e impide que salgas del laberinto interminable de la mediocridad, lo difícil en cambio, te puede llevar a mundos desconocidos, alturas inimaginables, quién sabe, a lo mejor incluso llegues a descubrir quién eres y cuál es tú misión en este planeta, sería un bonito hallazgo, no crees?   


Noremberg

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