martes, 29 de marzo de 2011

SI YO TUVIERA MI VIDA PARA VIVIRLA DE NUEVO...

Me habría ido a la cama cuando estaba enferma en vez de creer que la tierra se detendría si yo no estaba en ella al día siguiente
Hubiera encendido la vela rosada en forma de rosa antes de que se derritiera guardada en el armario.


Habría invitado a mis amigos a cenar

sin importarme la suciedad de la alfombra y el sofá desordenado.


Habría comido las palomitas de maíz en el "salón de las visitas" y me habría preocupado menos del engorro que suponía cuando alguien quería encender el fuego en la chimenea.

Habría dado mi tiempo para escuchar a mi abuelo

divagando sobre su juventud.

Habría compartido más el día a día con mi marido que con la oficina.

Me habría sentado en el prado sin importar las manchas de la hierba.


Habría llorado y reído menos viendo televisión y

más mientras vivía la vida.

En lugar de evitar los malestares de los nueve meses de embarazo, habría atesorado cada momento y comprendido que la maravilla que crecía dentro de mi, era mi única oportunidad en la vida de asistir a Dios en un milagro.


Cuando mis hijos me besasen impetuosamente, nunca habría dicho "cuidado, estoy ocupada, ahora ve y lávate para la cena", Habría habido mas "te quiero" y más "lo siento"

Pero sobre todo, quiero darle otra oportunidad a la vida, quiero aprovechar cada minuto. Mirar las cosas y realmente verlas... vivirlas y nunca volver atrás. ¡DEJAR DE PREOCUPARME POR LAS COSAS PEQUEÑAS Y COMENZAR A PREOCUPARME POR LAS COSAS BELLAS QUE SI IMPORTAN!!!

No te preocupes sobre a quién no le agradas, quién tiene más o quien hace qué. En lugar de eso, atesoremos las relaciones que tenemos con aquellos que de verdad nos quieren.

Erma Bombeck
(escrito después que ella descubriera que estaba muriendo de cáncer).

En memoria de mi querido padre Albeiro... que Dios te tenga en su gloria.

sábado, 12 de marzo de 2011


EL BLOG DEL APRENDIZ
      
8 DE MARZO DÍA DEL CROMOSOMA X
A la mujer hay que amarla, no comprenderla. Eso es lo primero que hay que aprender.                                               
                  Osho

No hables mal de las mujeres: la más humilde te digo que es digna de estimación porque, al fin y al cabo, de ellas nacimos.                                  
                                                           Pedro Calderón de la Barca

No creo que sea un hombre el más indicado para hablar de mujeres, básicamente porque siempre existe la incompetencia frente a la comprensión de la naturaleza femenina, por física imposibilidad, sin embargo, quien podría negar que los hombres somos un producto ciento por ciento femenino, de su vientre nacimos, en su regazo nos criamos, su aliento vital es la fuerza que nos construyó y su fe nos acompaña en las buenas y en las malas; palabras fundamentales de la existencia están ligadas inexorablemente a nuestro destino: felicidad, placer, tristeza, despecho, sacrificio, dependencia, madurez o perseverancia, y muchas más, todas ellas  poseen el sello característico de la mujer.
Lo anterior confirma que el papel de la mujer ha sido, es y será trascendental en el proceso evolutivo personal y humano, al contrario de cómo se pensaba en la antigüedad, cuando coloquialmente se afirmaba que “una mujer que sabía latín, no podía tener pareja ni podía tener buen fin, y eso le pasaba –según decían en la época- por andar de invasora, por andar pisando terrenos reservados por tradición a los machos”(1) Se creía que si la mujer se cultivaba demasiado acomplejaba al hombre y él ya no la vería con buenos ojos y luego no iba a querer casarse con ella, lo cual significaba ni más ni menos que la ruina para la fémina en cuestión(2). Ahora y pese a la discriminación existente ya la mujer tiene al menos un día de exaltación, cosa buena pero insuficiente, sus derechos siguen estando en el limbo y es ella la que aún permanece en eterna desventaja, tal vez debido al hecho de que siguen siendo los hombres los que controlan el poder y reparten injusticia en el mundo real.
Pienso entonces que una gran contribución en el día de la mujer debería ser el generar una reflexión en conjunto que grabara en tinta indeleble, en el corazón y el espíritu, que hombres y  mujeres no somos antagónicos,  que estamos hechos el uno para el otro, -seres complementarios-, que somos las dos mitades de esa gran naranja llamada género humano, que debemos trasegar juntos en la misma dirección, y eso significa en esencia revaluar conceptos y construir una cultura de la comprensión y de la aceptación mutua. Que el día de la mujer no se limite a ser un día de feria para el comercio, que el discurso y la flor no sean exclusivos para esa fecha, que la unión, la comunicación y la armonía entre hombres y mujeres duren 365 días y 6 horas, y por los siglos de los siglos amén.
     (1) (2) Dr. Joaquín González. Psicólogo argentino. Blog Sur

PD- Dice el Talmud:
Si, la mujer salió de la costilla del hombre. No de los pies para ser pisoteada. Ni de la cabeza para ser superior,... sino de su costado., para ser igual... Debajo del brazo para ser protegida. Y al lado del Corazón para ser Amada
Que así sea¡¡¡
Noremberg

Y que ningún hombre se atreva a hacerte esto…






Y no olvides mujer que un poco de humor siempre es bueno para la vida.

miércoles, 9 de marzo de 2011

POR ESO ES QUE DEBEMOS ENSEÑAR A NUESTROS HIJOS A CARGAR EL VENADO.

Estaba un hombre a la orilla del camino sentado en una piedra, bajo la sombra de un frondoso árbol. Se le miraba triste, meditando cabizbajo; casi, casi a punto de soltar el llanto.   

Así lo encontró su compadre y amigo de toda la vida, quien al verlo en tales fachas, le preguntó cual era el motivo, para que él se encontrara en situación tan deprimente. 

- Compadre, la desconsiderada de tu comadre!  Ella es la culpable de mi situación ¡Tu comadre! … Esta noche la mato, la desaparezco…  pero de que se muere…  se muere -.

- No digas eso compadre, mejor dígame,  porqué la quiere matar, a lo mejor te puedo ayudar a encontrar una mejor solución al problema -. 

El compadre, después de respirar profundo y conseguir la calma, empezó su relato… 

- Mira compadre, tú sabes que somos muy pobres y en mi humilde rancho la única forma de acompañar los frijoles es con un pedazo de carne que consigo en el monte cuando salgo de cacería.  Me voy con mi escopeta, paso  varios días de penalidades, arriesgándome con los peligros del monte, esquivando víboras y tigres, soportar la terrible comezón que me producen las garrapatas, los piquetes de moscos, aguantar cómo se me mete hasta los huesos el frío de las noches. Luego, por fin, si la suerte me socorre y logro cazar un venado, todavía tengo que cargarlo en mis espaldas todo el largo camino de regreso al rancho y subir la cuesta de la loma hasta llegar a mi casa. Todavía no termino de llegar  cuando aparece mi señora con el cuchillo en la  mano e inmediatamente empieza a repartir el venado entre los vecinos y sus familiares. Que una pierna pa' doña Juana, que otra pa' doña Cleo, que este lomito pa' mi mamá, que esto pa'llá,  Que las costillitas para mi hermana  y a los dos o tres días de nuevo sin nada que comer y ahí voy de tonto otra vez de cacería.
¡Pero ya me cansé y esta noche mínimo las desmechoneo! -

El compadre de aquél pobre desdichado, después de meditar un momento,  le dio la solución: 

- Invita a tu mujer a cargar el venado -. 

- ¿¡Qué!?- 

- Sí, llévate a la comadre de cacería, no más no le digas las penurias que pasas para llevar el venado a tu casa. Mejor píntasela bonito.  No le hables de caminos empedrados, ni de  los bichos, ni los peligros, ni del frío ni el calor.  Dile que la invitas a la cacería para que los dos disfruten juntos de los bellos paisajes, del esplendor de las estrellas que te cobijan en la noche,  De los manantiales cristalinos que reflejarían románticamente sus imágenes, de la graciosa manera en que camina el venado, como si fuera un bailarín de ballet, de el dulce canto de los grillos y los pajarillos silvestres… en fin, píntale bonita la cosa -. 

El compadre siguió el consejo. Por supuesto la convenció. 
La mujer, entusiasmada, se fue con la falda larga hasta el tobillo; poco a poco se le desgarraba con las púas en el camino y al cruzar el primer matorral se redujo a minifalda porque la prenda quedó totalmente desgarrada. La blusa le quedó toda jodida, los zapatos se le rompieron por las piedras y las espinas la hicieron sangrar.

Sele pegaron por todo el cuerpo garrapatas y bichos. El fuerte sol le quemó la piel. El pelo se le maltrató: le quedó tieso como estropajo. Las manos llenas de ampollas y llagas al intentar  abrirse paso entre el espeso monte. Toda vuelta chicuca y sin aliento, estuvo a punto de sufrir un infarto al toparse con una enorme víbora.  Por fin, después de tantos martirios, encontraron al venado. El hombre sigiloso se acercó a su presa, y localizó el blanco justo para liquidar al escurridizo animal. ¡Bang! Y el venado cayó muerto. La mujer no cabía de júbilo pensando que su sufrimiento había terminado… pero no era así. 

- Ahora, mi amor, quiero que cargues el venado para que veas lo bonito que se siente -.

Le dijo el hombre masticando con una expresión rabiosa  en cada una de sus palabras. La mujer casi se desmaya ante la mirada asesina de su marido, pero ante la desesperación por regresar a su casa no tuvo aliento ni para replicar, cargó el venado en su espalda hasta su casa. Vuelta mierda, casi muerta, con las piernas temblando, jadeando y a punto de reventarle el corazón, llegó y tiró el animal  en la sala de su casa.

Sus pequeños hijos  y sus vecinos, salieron a recibir a la pareja de  cazadores y acostumbrados a la repartición, gritaron los niños  a su mamá con alegría: 

- ¡¡Mamá, mamá!! Vamos a repartir el venado…  ¡¡¡La mamá de Huguito está esperando por una pierna del venado!!!  ¿Mami qué pedazo le llevo a mi tía?, le dijo otro… 

La mujer  tirada en el piso, hizo un esfuerzo sobrehumano para levantar la cabeza y con los ojos inyectados de sangre volteó a ver a los niños y agarrando aire hasta por las orejas, les gritó:
 
- ¡¡¡ Este venado no me lo toca NADIEEEE!!! Y tú Huguito, ve y dile a la  #$&%!  de tu mamá que se vaya  a la $%&”#  de  su  Madre!!!!!   El que toque este Venado lo Maaaatoooo!!! -

"REFLEXIÓN"
Para valorar el esfuerzo ajeno y respetar la real dimensión del trabajo de los demás, todos debemos aprender a "cargar el venado".

Muchos tienen riquezas, empresas y comodidades porque durante años cargaron muuuuchos venados para llegar a donde están ahora…
Y muchos otros como la comadre del cuento siempre esperan, cual hienas, a que llegue el vecino, el amigo, el conocido o el desconocido con el venado a cuesta para caerle y desgarrarlo, sin importar el esfuerzo que les ha costado conseguirlo.

La experiencia adquirida con el paso de los años nos ha enseñado.  
 
Que solo se valora aquello que se ha adquirido como resultado de nuestro arduo trabajo,
            Que solo cuidamos aquello que nos ha costado esfuerzo, sudor y sacrificio.

viernes, 4 de marzo de 2011

LO QUE PASA YA NO VUELVE MÁS


Quien volviendo a hacer el camino viejo aprende uno nuevo, puede considerarse un maestro. 
                                                                        Confucio

Sí 20 años no son nada, que representarán 40 años entonces. Un doble suspiro y algo más. Esta semana el Colegio Liceo Mixto se queda sin parte de su historia, el profesor Jorge Eliécer Castaño López culmina su etapa en la institución, 40 años…, 4 décadas, toda una vida dedicada a ese difícil pero apasionante arte de la enseñanza. Un trabajo que sin duda alguna dejó frutos y huellas en la comunidad sevillana por el aporte indudable en la formación y el proyecto de vida de tantos y tantos jóvenes que por nuestras aulas y espacios pedagógicos han pasado. Ha sido desde luego una labor intensa, de vocación irrefutable y con un aire de profesionalismo destacable, especialmente si tenemos en cuenta que su área de desempeño corresponde a lo que algunos denominan como “costura”, la Educación Física, la recreación y el deporte, casi nada pues. Ese largo peregrinar de Jorge Eliécer lo llevó junto a sus estudiantes a conquistar importantes logros en el ámbito deportivo; las medallas y los trofeos son una muestra fehaciente de que lo suyo rebasó el ámbito del discurso, la tiza y el tablero. Esas victorias enaltecieron y dieron brillo no sólo al colegio sino también a la comarca sevillana.
¿Cuál podría ser el colofón de esta historia?
Podría decirse sin temor a equivocarse que el profe Jorge Eliécer cumplió la misión que la vida le encomendó, pienso que lo hizo con la convicción plena y absoluta de que su contribución era necesaria en la cimentación de una mejor sociedad, a fe mía que la tarea fue concluida de buena manera. Se nos va el profe Jorge Eliécer, se marcha de las aulas físicamente pero ha dejado una semilla que no dejará de crecer nunca, se marcha de las clases pero seguirá enseñando.
Expresa la canción que “caminante no hay camino, se hace camino al andar” usted profesor delineó y construyó un camino, siéntase orgulloso de ello, frente a esto sólo puedo decirle Gracias. Que este sea un humilde homenaje, un mínimo reconocimiento y retribución a lo que usted ha hecho y no olvide, aunque un ciclo terminé o una página llegue a su fin aún existen alturas por superar, la oportunidad comienza otra vez, no es el final es el inicio de un nuevo porvenir,  ojalá le depare mayores satisfacciones y alegrías, se lo merece.

Noremberg